Al día siguiente la visita al médico confirma una mejora suficiente en mi tensión arterial y se me permite seguir el ascenso con las precauciones oportunas. Me uno al grupo de brasileños que suben con Juan, otro guía de Aymará, y con Daniel, su asistente. Iniciamos el ascenso que nos llevará del campo base hasta el campo 2, de 4200 a 5300 metros de altura.

     
     
El Hongo del Aconcagua presagia la llegada de mal tiempo, pero eso no nos desvía un ápice de nuestra intención de seguir ascendiendo. Mientras yo subo a Canadá mis compañeros están subiendo hacia Nido de Cóndores.
     
                   
     
Para cuando llego al campo 1 ellos ya deben estar en el campo 2. Comeremos en Canadá y seguiremos el ascenso hasta Nido de Cóndores y completaremos los dos tramos en un solo día.
     
                 
     
Guías y compañeros se alegran de mi regreso al grupo y nos preparamos para afrontar un par de noches en las que apenas dormiremos a cinco bajo cero. Al día siguiente, de descanso y aclimatación, aprovechamos para observar desde donde estamos la Travesía y el inicio de la Canaleta, perfectamente visibles cuando las nubes no cubren la cumbre. Por la tarde, con Horacio nos vamos a esperar a Alma, Santi y Carlos que suben en medio de una ventisca pero que ya tienen montada la tienda del porteo anterior que hicieron Alma y Carlos. Nuestro grupo, con los guías, ha decidido que subiremos a Colera para intentar el hacer cumbre el día 16 de enero. Ellos no lo ven claro, como otros tantos ese día.
     
     
     
     
     
     
     
     
     
     
 
 
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